LYNDA THOMAS

Porqué decidí volver?

Escrito el 27/09/2018
Lynda Thomas

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Porque decidi volver?

Porqué después de tantos años, un día aparecí de pronto a la orilla de tu puerta y de imprevisto?

Debo confesar que no ha sido fácil, de hecho,  hay días en que sigue siendo como escalar una montaña para vencer las dudas y el temor de no estar a la altura (el viejo síndrome del impostor).

Y es qué, quién me conoce, sabe que soy tan introvertida, que seguramente terminaré viviendo la última parte de mi vida entre gallinas, árboles y silencios.

Así es, en unos años, dificilmente me encontrarás en las alfombras rojas desafiando flashes  o estrenando maquillaje y muy probablemente, estaré viviendo en alguna pequeña granja entre  auroras boreales y sin la respiración agitada, producto de esa ansiedad que a veces todavía,  suele visitarme .

 

Luego entonces…porque decidí volver?

 

Porque tengo una historia que contarte y porque deseo iniciar una conversación donde pueda mostrarte  que a pesar de las tormentas que de vez en cuando amenazan con volvernos naúfragos,  es posible no rendirse y ser abiertamente feliz, amar sin miedo, hacer las paces con uno mismo y entonces, dejar de pedirle permiso al mundo para sentirte vivo.

 

Porque a pesar de la mala leche que seguramente aparecerá, deseo cerrar este ciclo y confrontarme,  ahí arriba del escenario, donde sé, que al cerrar los ojos antes de tirarme al vacio, encontraré  tu abrazo, justo cuando comiencen a sonar los acordes de la primer canción.

 

Que porqué decidí volver?

 

Porque deseo mostrarle a mi hijo quien era antes de encontrarnos y como es que él, su padre y yo, hemos llegado hasta aqui.  Y porque a pesar de mis obsesiones y mis demonios que de vez en cuando aún suspiran a mi oído, estoy lista para compartir el secreto que hoy me permite ver a los ojos al mundo y reconocerme en el abrazo de aquellos que me aman sin sentir que le debo nada a nadie.

 

Es por eso que he vuelto a tocar tu puerta, porque no somos eternos y porque cada instante cuenta, y porque cuando llegue el día de mi partida (que espero tarde mucho todavía) deseo irme entre recuerdos que me provoquen la sonrisa  y me hagan sentir orgullosa de haber vivido en vez de arrepentirme.

Así que ya lo sabes, ojalá y de vez en cuando, decidas visitarme porque después de 16 años, tengo mucho que contarte, no solo de mi vida, pero también y aunque no me lo creas…de la tuya.

Larga vida.